::::LA GANADERÍA La producción ganadera tiene una larga tradición en la historia del país, aportando componentes fundamentales de la dieta nacional y la materia prima para la industria cárnica, textil y del cuero, contribuyendo de forma destacada a las exportaciones. El principal ingreso de las explotaciones uruguayas proviene de la producción de vacunos de carne y ovinos, con una cantidad estimada de 32.3 mil predios, que emplean cerca de 83 mil trabajadores permanentes. Sobre este total, apenas 6 mil establecimientos tienen más de 500 hectáreas de superficie, lo que sugiere que la producción ganadera en el país se realiza básicamente en predios de carácter familiar. Por su parte, el total de las explotaciones que tienen ganado de carne y ovinos -según el Censo Agropecuario del año 2000- alcanza las 46.800, con una superficie de 15,7 millones de hectáreas (96% del total nacional), lo que marca que la existencia de regiones especializadas en otras actividades agropecuarias (como la producción arrocera, o la forestal, etc.) no impide que la ganadería de carne y lana sea la producción protagonista en casi todos los parajes del país. Las dotaciones de bovinos y ovinos están en consonancia con los aspectos que aseguran el bienestar animal, en un marco amigable con el ambiente, resguardando la biodiversidad de la fauna y la flora, aspectos que hacen a la condición de un sistema de producción sustentable. Se trata en la mayoría de los casos de sistemas de producción mixtos, en los que vacunos y ovinos pastorean juntos en los mismos campos. Actualmente en las zonas de ganadería extensiva de nuestro país existen casi 12 millones de vacunos y 10,5 millones de ovinos. Estos establecimientos se ubican principalmente en el centro, norte y este del país. Debido a las buenas condiciones que existen para la producción ganadera, Uruguay es uno de los países del mundo que tiene la mayor relación de vacunos y ovinos por habitante. En Uruguay los animales puede pastorear durante todo el año a la intemperie, a diferencia de lo que sucede en otras regiones del mundo (Europa y América del Norte, por ejemplo), donde debido a las rigurosas condiciones climáticas del invierno el ganado debe permanecer encerrado bajo techo durante buena parte del año. La cría vacuna es la actividad más importante del agro nacional en términos de número de explotaciones, cabezas de ganado, población rural, trabajadores y superficie ocupada. Adicionalmente, desde hace más de una década existe una tendencia hacia el crecimiento del número de vacas, en parte como sustitución de los ovinos. Al igual que otras actividades rurales la cría presenta una amplia gama de situaciones en escala y calidad de recursos naturales, particularmente en lo que refiere a suelos con diversa aptitud pastoril. Sin embargo presenta una característica general: se realiza mayoritariamente en pastoreo de campo natural. Las razas que se manejan en los establecimientos ganaderos tienen en su mayoría origen británico y están destinadas a la producción de carne. La raza bovina predominante en el rodeo nacional es la Hereford, con sus variedades astada y mocha, seguida por el Aberdeen Angus, que ha tenido un gran crecimiento en los últimos años. A su vez la utilización de cruzamientos entre estas y otras razas ha tenido mucha importancia en el país. Los sistemas de producción predominantes en las áreas de ganadería extensiva son los llamados de cría y ciclo completo. En los sistemas de cría se producen terneros que pasan a los sistemas de invernada donde se engordan para obtener el producto final del ciclo productivo: la carne. En los sistemas de ciclo completo se realiza todo el proceso, desde que nacen los terneros hasta que están prontos para ser enviados al frigorífico. La cría ovina es una actividad ganadera de gran relevancia en nuestro país, tanto si se la mide por el número de animales, como por la superficie comprendida o por el número de explotaciones. El rubro ovino, a través del aporte de sus producciones de lana, carne, pieles y leche, constituye uno de los pilares de la agropecuaria nacional, siendo la exportación el principal destino para estas materias primas. Uruguay posee uno de los mayores rebaños de América Latina, cuyos orígenes básicos se remontan al siglo XIX. La producción ovina se realiza a cielo abierto, sobre pasturas naturales, con las máximas garantías en cuanto a salud y bienestar animal. El rubro ovino, al igual que el vacuno, genera miles de puestos de trabajo en los diferentes niveles de la economía. La producción ha estado orientada fundamentalmente hacia la obtención de lana y carne, por eso a la mayoría de las razas manejadas en el país se les llama doble propósito, alcanzado valores de especial significación para la economía nacional. Las principales razas ovinas, de acuerdo al número de ejemplares que existen en el país son: Corriedale, Merino Australiano, Ideal, Merilín y Romney Marsh. Además existen otras, en menor proporción, que son utilizadas fundamentalmente en cruzamientos, para la producción de carne. Es así que encontramos a las razas: Texel, Ile de France, Hampshire Down, Southdown, Suffolk, Poll Dorset y Doonhe Merino. La raza Corriedale tiene un fuerte predominio en las explotaciones con cría lanar, siendo la raza predominante en el rodeo ovino nacional, estando presente en el 70% de las explotaciones , seguida por las razas Merino Australiano, Ideal y Merilín. Estas cuatro razas ovinas son las principales en el 95% de las explotaciones, en tanto que otras razas son predominantes en el 5% restante. |
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